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007: Naecillius y Marcos

-¿Elemento de sombras? -Repitió Zenor, sin entender del todo. -¿Cómo los demonios…? – no pudo evitar recordar lo que había vivido en el bosque, la maldición de la que su salvador le había hablado. Se llevó la mano al pecho, como intentando sujetar su corazón que amenazaba con escapar.   -Sí… y no. Tambien existen demonios y criaturas de cada uno de los elementos, buenas y malas. De hecho, aunque el imperio los condena, los magos sabemos que es necesaria la existencia de personas afines al  magikus de sombras. Pero los usuarios de Neoraguni son extremadamente raros, y esta combinación… solo hay tres casos registrados en la historia de Shœnaria… cuatro ahora. Yo te recomendaría mantener en secreto tu estilo. Solo yo y los niveles de Maestro o superior sabremos la verdad, pero te registraremos como si tu estilo fuera Kaikirin, el estilo de sellos y barreras. Tendrás menos problemas así – Zenor asintió. -Bueno, entonces… adelante ¡Bienvenido a la torre del amanecer! El ...

006: La torre del Amanecer

Para Zenor, el mes pasó a una velocidad vertiginosa. Se dedicó a trabajos menores, ayudando en el orfanato, en casas cercanas y en el mercado, juntando algunas monedas de cobre que pondría luego a disposición de la hermana Cassie, como terminó llamándola. Si bien la comida era sabrosa, no volvieron a comer tan copiosamente como aquel día en que llegó. El orfanato no tenía problemas financieros, pero preferían ser precavidos.   Klaus se convirtió rápidamente en su mejor amigo, con esa facilidad que existe entre los niños para compartir sus visiones del mundo, sus valores y sus metas. A mediados de la tercera semana, cuando Klaus ya había cumplido 15 años, se presentó en el cuartel de la guardia imperial. Procesó su admisión a la instrucción obligatoria y fue asignado a la ciudad de Gilramore, donde tenían instalaciones para el entrenamiento y alojamiento de los conscriptos. Acordaron seguir comunicándose por cartas.  El día anterior a la esperada fecha, Zenor recibió...

005: El niño y la voluntad de la espada.

Luego de abandonar la torre, Zenor se dirigió hacia el pueblo. Deambuló por algunas horas, sintiéndose aliviado y, al mismo tiempo, sujeto de una broma de mal gusto. ¿¡Un mes!? ¿Cómo esperaban que sobreviviera todo ese tiempo?   Se llevó las manos a los bolsillos. Tenía 15 centavos imperiales. Ni siquiera acanzaba a hacer un  Sho , con eso probablemente pudiese comer algo hoy y mañana, quizás incluso un tercer día si es que se apretaba el cinturón y solo bebía agua de la fuente del pueblo. Ni hablar de un lugar para pasar la noche. Abatido, recorrio las calles, sin prestar atención a las maravillas que los estudiantes vendían a mercaderes empeñados en encontrar los objetos más raros, más valiosos, más bellos, para revenderlos a precios exorbitantes en pueblos y ciudades lejanas.  Estaba distraído, sí, pero no lo suficiente como para no sentir la pequeña mano que intentó deslizarse en su bolsillo. La atrapó con un movimiento rápido y se disponía a interpelar al perp...

004: El niño y la torre

Luego de que ambos se conocieran en el bosque, comenzaron a viajar juntos. No pasó mucho tiempo hasta que el niño se abriese a Ahbul y le contara sus penurias. El archimago le explicó que había sido maldito por la criatura que atacó su pueblo, y por eso ocurría que las plantas y los animales a su alrededor morían cuando se acercaba. Le dijo que selló la maldición, pero que ésta seguía estando en su interior, y se haría más fuerte con el paso del tiempo. Si quería enfrentarla, tendría que aprender a controlarla y usarla a su favor, volver el poder de la maldición contra si misma. Así, Zenor decidió aceptar la invitación del anciano para ir con él a la Torre del Amanecer. Al parecer ellos podrían ayudarlo. Entendió sin que se lo dijeran que una figura tan importante como el regente de la Torre no iba a estar preocupado por un campesino cualquiera como él, de modo que una vez llegaran a la Torre, estaría por su cuenta. A pesar de esto, el muchacho estaba profundamente agradecido...

003: El inmortal y el niño

Ahbul Liveworth deshizo la ilusión que lo camuflaba en un callejón, en las afueras de la ciudad.  Luego, emprendió la marcha hacia el bosque que separaba la ciudad de Kruz de las ruinas de Zherek. Hace apenas 10 meses se había reportado la destrucción de la ciudad.  Había reportes aislados de ataques por criaturas alteradas por el Magikus, pero ninguna que fuese una amenaza seria para una caravana numerosa, menos aún una que pudiese destruir un poblado de más de 1.000 habitantes sin dejar sobrevivientes. Pese a esto, el reporte indicaba que el grupo de inspección describía que no quedó una sola edificación en pie, que la mayoría de los cuerpos había sido mutilado por garras y dientes, asociado a las secciones de “material” faltante. Ademas de que las heridas coincidían con un ataque animal, ningún objeto de valor fue tomado. Todo se encontraba mezclado en los escombros. Esto cerró el caso como “ataque de criatura natural/alterada no identificada” Liveworth, como archi...